¿Dónde está lo poético?

Después de escuchar eso dan ganas de permanecer callado. De hacer algo. Y puedes unirte fácilmente a la causa del International Children’s Fund.

Pero ¿qué acaba de suceder? ¿Porqué reaccionamos de esa manera?

El impresionante mensaje que este coro de niños nos acaba de transmitir está basado, no en las palabras (aunque éstas tienen también un significado en su rendición de Mad World de Tears for Fears), sino en el simbolismo de sus acciones. La música, la letra, la cadencia, la falta de expresión en sus caras. Todo es parte del mensaje que llega fuerte y claro y requiere muy poca explicación. Tan solo un par de enunciados, un lugar a donde ir, un espacio ya abierto a la reflexión.

Lo poético tiene esa cualidad. De hecho, el “género poético es el recurso de la literatura mediante el cual se embellece aquello sobre lo que se habla. Además, mediante él se transmiten sentimientos, emociones y pensamientos a través de diferentes recursos expresivos.” Sencillamente. Hermosamente. Claramente. En realidad, si tienes poco tiempo para decir algo, es mejor buscar un recurso más efectivo que las palabras, que la narrativa extensa y precisa. Por años exploraba con mi colega Ricardo Morell, la forma más poética de expresarnos. Él, con sus Mostros de Oficina, convierte el desarrollo de equipo en un juego. Cada buen orador agrega una historia personal a su exposición. Yo creo que sí, nos hacen falta más poetas para hacer un cambio en la forma de proceder. También en el trabajo. Y todos los días, lo poético aparece para quienes están listos a descubrirlo.

HOY te invito a encontrar lo poético en tu entorno. La forma en que puedes expresarte más allá de la explicación. Cerca de la emoción y de la claridad.  Para inspirar a otros a la acción, no hace falta mayor explicación, hace falta traer lo poético a la conversación. Hace falta estar abierto a descubrirlo. No tienes que ser alguien especial, ni que el mundo te reconozca como un poeta. Creado por ti mismo o descrito en las palabras de los grandes; en el cine, la música, en tus propias anécdotas de vida. Lo poético está a tu alcance. Tócalo, compártelo hoy y siempre. Te encontrarás despertando nuevos líderes en lugar de explicarte interminablemente con gente que no se mueve de donde está.

Y, cuéntame…para ti: ¿Dónde está lo poético?

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Mónica Diaz es Directora General de Quídam Global, una organización con más de 20 años en la creación de cultura sana en las organizaciones y desarrollo de talento. Su modelo de Coaching Q ha servido a ejecutivos, directores, gerentes, coaches, profesores y personas de muy distintos ámbitos para crear capacidades de acción que les permiten cambios permanentes y evolutivos.   Si estás en Twitter, puedes seguirnos en el tweet de Quídam o el de Mónica Diaz , o bien en nuestra página de Facebook.

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Generosidad y los Negocios.

El lunes dejé mis impresiones grabadas para un webinar sobre el tema (y gracias a quienes acudieron en vivo que agregaron MUCHO valor a mis ideas).  En esta ocasión, se complicó la agenda y fue necesario grabar con anterioridad la sesión. Con las maravillas de la tecnología, grabé una parte en la comodidad de la oficina y una sección más en mi teléfono mientras esperaba el inicio de un evento en el que participaría. Allá en una esquinita del auditorio me retiré para estar a solas con mis ideas y grabar sin ruido. ¡Cuál no sería mi sorpresa cuando al terminar la grabación y enviarla a Raúl Irabién para agregarla al material anterior, se me acercó una de mis colegas ponentes en el evento para felicitarme por el tema! Me comentó que le apasionaba y que no había escuchado antes esta perspectiva.

La generosidad no debiera ser una conversación ajena al mundo de los negocios. No debiera ser ajena a ninguna actividad humana. Porque es ésta la que permite abrir posibilidades, compartir lo aprendido, crecer juntos. ¿Cómo podemos construir colaboración sin ella? ¿Qué significaría un verdadero servicio al cliente sin ella? ¿Qué se puede hacer por impactar al mercado o al mundo sin ella? Al centro de un trabajo con propósito está un acto de profunda generosidad.

Lo que tú agregas al mundo, lo que tu empresa contribuye a la sociedad, es necesario darlo con generosidad. Y no me refiero a que lo regales. Ser generoso es – paradójicamente – independiente de lo que cobres por tu producto o servicio. Tiene que ver con una actitud que tomas ante el dar. ¿Lo ves solamente como una transacción o sientes un compromiso con quien recibe tu producto o servicio? ¿Está orgulloso de lo que haces? Entonces, requiere de cierta generosidad entregar lo que te han pedido.

Para mi, la generosidad es central a los buenos negocios porque:

Te reta a siempre saber cuál es tu contribución real. Ser generoso requiere de alguna riqueza previa, ya que no se puede dar lo que no se tiene. Más que sacrificio, se necesita que quien provee el producto o servicio esté dispuesto a enriquecerlo al máximo antes de entregarlo a quien lo compra. Piensa en el restaurant que cuidadosamente emplata la comida más sencilla. Piensa en el acomodador de autos que te sonríe y te desea un buen día. Y contrástalo con las personas que atienden al público con cara de aburridos, que parecen “hacerle un favor” a regañadientes a quien intercambia dinero por su servicio. El que te paguen por hacer algo no elimina el que puedas hacerlo generosamente.

Genera reacciones en otros. Las organizaciones que se muestran generosas construyen la posibilidad de fidelidad y de apertura en sus clientes y proveedores. La verdadera generosidad es contagiosa y siempre regresa a ti. Cuando las cosas se entregan sin esperar algo concreto a cambio, las sorpresas no se hacen esperar mucho. No solamente es la generosidad placentera en sí misma, sino que generar posibilidades más allá de la simple transacción.

Genera reacciones en tu propia gente. La práctica cotidiana de la generosidad en los negocios nos hace concientes de lo que tenemos en abundancia. Lo que no podemos ser capaces de dar generosamente, nos falta. Sería necesario acrecentarlo en nuestro interior si queremos poder entregarlo a otro. Por ejemplo, si no somos capaces de ser amables con los clientes, es muy probable que nos falte afinar como nos tratamos unos a otros dentro de la organización, o cómo nos tomamos en cuenta, o cómo entendemos lo que es nuestra misión como organización.  ¿No nos interesa satisfacer al cliente, por más que esté escrito en la misión? Lo más probable es que no nos sentimos satisfechos con lo que hacemos o cómo lo hacemos. Fomentar la generosidad y observar dónde se expresa nos puede ayudar a entendernos.

Es una ventaja competitiva. Nadie puede ser generoso de la misma manera que otro. Cuando la generosidad es auténtica y nos dedicamos a ver cómo podemos expresarla, esa misma generosidad nos hace únicos. Cualquier organización que libera la generosidad de su gente y apoya iniciativas de extenderla a otros descubrirá que crea una identidad propia e inimitable.

Y ustedes, ¿qué opinan? ¿Tiene un lugar la generosidad en los negocios? ¿Cuál es?

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