¿Sientes que avanzas?

by Mónica Diaz de Peralta on January 2, 2012

¿Estás buscando el siguiente paso del #Plan2012? El Paso 3 el siguiente post o inicia el proceso AQUI.

NOTA PARA LOS LECTORES DE ESTE BLOG: Habrán notado que a últimas fechas han aparecido aquí artículos que representan pasos en un proceso de planeación. No es que haya cambiado de giro, sino que tengo el honor de compartirles el proceso #Plan2012 para hacer de este año el mejor de tu vida. Si quieres saber más de él, puedes ver ESTE ARTÍCULO

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No hay nada mejor en la vida en general y en el ámbito profesional en particular que sentir que avanzas. Cuando tus acciones dan frutos, reales o percibidos, tu energía para realizarlas es tanto mayor que si no alcanzas a verlos. Por eso, en organizaciones grandes, es importante hacer notar a los colaboradores el impacto de lo que ellos realizan. Cuando el producto final se extiende a través de muchas funciones, es necesario reforzar continuamente la conciencia de cada parte acerca de lo que su trabajo impacta en el intercambio de valor final con el cliente, la sociedad o quien sea que recibe el beneficio de sus acciones cotidianas. Aunque creo que pocos estarán en franco desacuerdo con lo que acabo de decir, es algo que hay que declarar porque no ocurre por sí solo. Las personas nos metemos cada quien en lo suyo y con frecuencia desconocemos qué tan lejanos están los demás de alcanzar a ver lo que avanzan. Por eso el tan mencionado “rat race”, en el que das vueltas y vueltas sin llegar, aparentemente, a ningún lado. Solamente te cansas.

Por supuesto que los que trabajan en empresas pequeñas, los profesionistas independientes y las amas de casa, los estudiantes, todos funcionan mucho mejor cuando tienen la sensación de avanzar en lo que hacen. Te dediques a lo que te dediques, es necesario tener en mente el destino final y los pasos intermedios. En coaching, construímos la visión de una capacidad de acción que es ambiciosa y constructiva. Representa una nueva forma de ser que haría sencillo el logro de los objetivos planteados. Es esa visión la que nos proporciona la claridad de a dónde es que vamos y porqué queremos llegar allá.

Conozco un talentoso individuo (y en realidad, varios más) que tiene todo para hacerla en grande. Las ideas están en su mente. La ética de trabajo y el esfuerzo no le fallan. Lo que no entiende es porqué aún no se traduce todo su empeño en éxito económico y reconocimiento. En realidad, es que quiere correr antes de caminar. Como siempre está en el siguiente proyecto para cambiar el mundo, rara vez siente que avanza lo suficiente. Faltan los primeros pasos. El logro compartido con otros para validar sus arduas jornadas laborales. Antes de cambiar al mundo, necesita desesperadamente cambiarle el día a alguien. Hacerle más fácil la vida con una de sus innovaciones a un pequeño grupo de probadores piloto o “early adopters” que estén dispuestos a dar testimonio del valor de su contribución. Cobrar por ello, intercambiando valor por valor, es una buena forma de saber si el costo-beneficio de su proyecto funciona. Pero nunca llega hasta allá. Vez tras vez se descorazona antes de poder cambiar el mundo y sin satisfacción alguna ni validación de la tribu a la que quiere impactar. Un intercambio de valor frustrado que deja al talentoso resentido y al beneficiario de su talento, ignorante de su existencia. ¿Moraleja? Empieza cerca para terminar lejos. 

Y en el otro lado del espectro está mi amiga que tiene un modesto éxito con sus fabulosos diseños. Los vende a un precio “adecuado” a sus allegados y es, en resumen, el secreto mejor guardado. Todo estaría bien si se sintiera avanzando de algún modo, pero la falta de ideas grandes la tienen siempre batallando contra el tiempo y juntando para la compra aspiracional que rara vez logra hacer. Parece estar esperando que alguien la descubra, que sus fans la saquen del anonimato. ¿Moraleja? Una vez probado el valor de tu idea, enfócate en ampliar tu tribu, en estar disponible para las personas que pueden encontrar valor en lo que haces. Sueña en grande y dirígete a tu sueño con cada acción. 

Por supuesto que hay otros factores que influyen en tu sensación de avance. Cómo mides tu avance, por ejemplo. ¿Cuando volteas hacia atrás, alcanzas a ver el camino que recorriste?  Por hoy, explora únicamente estas dos perspectivas. ¿Estarás pensando demasiado en grande o muy en corto?

En general, sentir que avanzas es tu derecho. Acércate a él. ¿Con cuál de estos dos ejemplos te identificas? ¿Qué puedes hacer para remediarlo?

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